Nada más entrar a la derecha frente a la barra, nos encontramos con un expositor que contiene más de cuarenta clases distintas de ginebra y pasando la barra al avanzar hacia el comedor una cava de vinos.
La carta es amplia, tanto de entrantes como de platos principales, cuando la estás leyendo entran ganas de pedirlo todo, la presentación de los platos es elaborada sin caer en florituras innecesarias.
Pedimos cuatro cervezas nada mas llegar y de entrantes elegimos:
| Chanquetes |
- Pulpo asado con patata cocida y emulsión de pimentón
- Ensalada de vieira con setas y frutos rojos
- Chanquetes con huevos rotos y trufa
- Chuletón al centro para cuatro
- Coulant de chocolate con helado de turrón para compartir
- Botella de vino blanco Nodus
| Hojaldre de ajoarriero |
| Chuletón |
La relación calidad precio es muy correcta, así como el servicio, no están encima durante la cena, pero acuden a la mesa en el momento justo.
Local muy recomendable, tanto para ir con amigos como en pareja.
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