Acabó la liga 2011/2012 proclamando campeón al Real Madrid, pero yo no voy a hablar aquí del Real Madrid, ni de los 100 puntos conseguidos, ni de Ronaldo ni de Messi, voy a hablar del Valencia C.F.
Una liga en la que hemos acabado terceros, campeones de la “otra” liga como ha sido bautizada, ya que a día de hoy, los dos primeros clasificados, parecen inalcanzables, sí, hemos sido terceros pero a 39 puntos del primero, nada mas y nada menos, hemos jugado la semifinal de Copa del Rey, siendo eliminados por el Barcelona y hemos jugado la semifinal de la UEFA Europa League, en la que nos apeó el Atlético de Madrid, ganando los dos partidos de la eliminatoria de forma justa.
Empezaba la liga con Unai Emery al frente del equipo por cuarta temporada consecutiva, todo un logro en este club, cuarta temporada en la que desde el principio no contaba con la simpatía de la grada de Mestalla, ni al parecer, con la confianza del presidente, Manuel Llorente y cuando se empieza un proyecto con estos cimientos, es difícil que se obtengan los resultados deseados.
Hemos sido espectadores de un sinfín de partidos en los que la falta de actitud del equipo ha sido constante, en los que se han escapado puntos en los últimos minutos por falta de concentración y una excesiva relajación, en los que el equipo no ha sido capaz de ganar contra diez y ha permitido que le remontaran un resultado a favor.
Hemos asistido también a la mayor muestra de falta de respeto a la institución y a compañeros por parte de varios jugadores, retrasos en los entrenamientos, dudoso estado a la llegada de los mismos, positivos en controles de alcoholemia, comunicados fuera de lugar atacando la labor del resto de compañeros.
Y como no, hemos sido testigos de una de las peores gestiones que se puede realizar de un vestuario, jugadores que durante la temporada no cuentan, de repente, son titulares en un partido importante y de la misma forma que llegan vuelven a desaparecer, rotaciones masivas de jugadores que desequilibran al equipo. Castigar a un jugador en el partido más importante de la temporada por una indisciplina y luego, claudicar y perdonarlo. Dejar en el ostracismo a un jugador que comete un fallo puntual en un partido, porque como es “buen” chico te atreves a hacerlo, pero a otros que partido tras partido no dan el nivel esperado, no reciben el mismo trato porque no son tan “buenos” chicos.
 |
| Foto: Lázaro dela Peña |
También hemos tenido que aguantar las críticas de periodistas y aficiones de fuera de Valencia hacia la afición de Mestalla, tildándonos de poco mas que de locos por criticar la labor del entrenador, ya que no entienden que estemos descontentos, cuando durante tres años consecutivos, hemos acabado terceros en el campeonato doméstico, lo que no dicen es que somos una afición que siempre respalda al equipo, que en los momentos difíciles ha estado ahí, desplazamientos masivos a campos contrarios cuando el equipo se jugaba el ser o no ser. Tampoco parecen acordarse de que muchos se rascaron el bolsillo en la ampliación de capital para salvar al club de sus amores, pero claro, como eso no vende diarios ni hace aumentar audiencias, es obviado.
No olvidemos, que el señor entrenador culpó a la afición en rueda de prensa previa a un partido, de no ser capaces de remontar un partido y unas semanas más tarde, rajar de la prensa como si fueran los culpables de todos los males del equipo.
Y para concluir esta gloriosa temporada, hemos tenido que soportar el vacile del entrenador con su libro “Mentalidad ganadora: el método Emery” me recuerda a esa reflexión que dice, “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, presentó su libro junto al escritor, Juan Carlos Cubeiro (ya lo querría yo como representante, como vende su producto), libro en el cuál se pueden leer varias perlas, como llamarlo “El capitán Trueno, una especie de elegido” o que es “el entrenador mas eficiente de la liga”.
Esperemos que Pellegrino, próximo entrenador del Valencia, del que hablan maravillas todos los que le conocen pese a su inexperiencia en los banquillos, sepa sacar el máximo rendimiento a su plantilla, imponga un estilo de juego claro que vuelva a ilusionar a la afición, porque de entrada, su fichaje no la ha generado.
Amunt València!